jueves, 6 de octubre de 2016

VOTE X PISAN EN SU REGRESO ELECTORAL



Por Román Villeg
perpelen@gmail.com
De la existencia tridimensional y corpórea que PISAN disfrutó con amigos y admiradores(as) ahora solo nos quedan el preciso mensaje que él ideó como expresión gráfica para expresar anhelos de libertad que permitieran volver a la democracia electoral.


Pisan llegó a ser una suerte de gurú en desarrollo, en una época de pocas luces espirituales y muchos temores físicos, en que solo pensar en elecciones libres se consideraba indicio de psicopatía electorera, manifestación antipatriota, desafío al gobierno y desacato a las normativas vigentes del estado de excepción, motivos más que suficientes para justificar la inmediata detención y así evitar la propagación de ideas nefastas y la más mínima alteración de la paz nacional. Por eso, el anónimo mensaje VOTE X PISAN, expuesto en impecables murallas del centro de la ciudad y estropeados cercos de barrios humildes, despertó los siempre atentos espíritus investigativos de organismos de inteligencia del Estado, que no estaban ocupados para nada en desarrollar la verdadera inteligencia de los chilenos, ni menos elevar su coeficiente intelectual. El simple grafiti de cuatro vocales y seis consonantes, fue considerado abierta provocación y clara señal que la oposición al gobierno se estaba articulando para molestar la sagrada tranquilidad del país.
Los organismos de inteligencia estaban preparados para detener terroristas, simular enfrentamientos, incautar armas o hacer hablar hasta los mudos, pero no estaban preparados para contrarrestar el llamado a elecciones libres, razón por la cual había que sofocar en el más breve plazo y con la mayor energía los intentos de volver a campañas políticas y procesos eleccionarios.
Como aún no existía facebook ni computadores, tuvieron que consultar archivos manuales y guías telefónicas, sin que tuvieran la suerte de encontrar a alguien de apellido PISAN. Interrogaron a numerosas personas, pero se encontraron con el mutismo de la ignorancia, ya que por esas casualidades insólitas y que la estadística tendrá que explicar algún día, tanto los informantes remunerados como soplones gratuitos y personas elegidas en forma aleatoria, jamás habían oído hablar de alguien llamado, apellidado o apodado PISAN.
Las diligencias investigativas no daban resultados, lo que exasperaba a los agentes, que no tenían tolerancia al fracaso. Un buen o mal día, alguien en forma anónima llamó a Carabineros diciendo escuetamente que en un negocio próximo al hospital podrían tener información. Como los organismos de seguridad presumían que el buscado podía ser peligroso, tomaron todas las precauciones para asegurar su captura.
Un militar vestido de civil, pelo largo y vos perentoria manifestó sin preámbulos buscamos a Pisan. La señora del negocio, que de inmediato se dio cuenta que el varón que estaba al otro lado del mostrador no era ni sería jamás cliente, considero que la palabra “buscamos” era demasiado amplia, pero al dirigir la vista hacia la puerta se alcanzó a percatar de la presencia del cañón de fusil, y ahí ella contestó Está en el cementerio. El agente quedó patidifuso con la respuesta y como eran poco más de las tres de la tarde, ingenuamente pregunto “¿A qué fue?” La inteligencia militar estaba demasiado enterada que grupos disidentes se juntaban en lugares insospechados para realizar reuniones clandestinas. El agente pensó que en algún rincón poco visible, detrás de la morgue o al interior del amplio mausoleo de Socorros Mutuos o la Sociedad Santa Ana, podrán en ese momento estar sesionando el tal Pisan con algunos de sus compinches.
La señora que atendía el negocio, cortó las elucubraciones del imaginativo militar con la precisa afirmación “Pisan esta en el Cementerio porque murió hace tres años”.
Sin sonrojarse, el militar prosiguió: “Mire, señora, esa treta del muerto ya la conocemos, incluso conocemos familias que enlutan hasta a sus perros, para despistar nuestras investigaciones y sin embargo sabemos muy bien que siguen muy vivos en el extranjero. A Pisan lo encontraremos, no le quepa la menor duda y Ud. a contar de este momento queda registrada como encubridora”.
La señora, que no estaba para chistes le contestó “¿Quiere que le muestre el certificado de defunción?”. El militar que no esperaba ese argumento respondió ofuscado: “¡Vaya a buscarlo y no intente escapar. Tenemos todo rodeado!”
Pisan se había ahogado en febrero de 1984, a los 23 años, en la laguna del tranque del cerro La Pampa, en momentos que junto al Conejo, compañero de estudios ocasionales y amigos de correrías permanentes, dado el calor de la tarde, sintió el irresistible deseo de darse una zambullida, la que en vez de refrescarlo tuvo el fatal resultado de enfriarlo para siempre. Si rescate fue difícil, dado que los sedimentos ocultaron su cadáver por un par de días, hasta que un vecino llamado Tolentino Rojas,aportó una pequeña tabla, en cuya cubierta puso una vela encendida y la empujo laguna adentro. La improvisada embarcación luminosa, después de navegar algunos instantes como si fuera remolcada por una fuerza invisible, se detuvo en un punto preciso de la superficie acuática. Muy seguro Tolentino indicó imperativo con su diestro índice “¡Allí está!” Los rescatistas lo buscaron en ese preciso lugar, Dicho y hecho, ahí estaban los húmedos e inertes restos de Pisan esperando volver a ser vistos.
El rayado de los muros tomecinos, fue quizás la más pacífica manifestación de rebelión contra la dictadura. Fue el gráfico grito, que reflejaba la esperanza, de quienes no querían pasar por la vida sin haber tenido el privilegio de votar. Algunos de sus amigos replicaron el breve mensaje en otros cercos y muros.
VOTE X PISAN, si bien molesto a quienes vieron profanado sus inmaculados muros, despertó la conciencia de algunos y despabiló el entendimiento de otros, con el mensaje de que la acción de votar no podía ni debía convertirse en un recuerdo, sino un derecho que en el más breve plazo había que volver a practicar.
PISAN cuya presencia se mantiene viva en el imaginario colectivo adoptó como seudónimo el apócope de Monsieur Pisan Li, larguirucho personaje que vivía en el texto de francés, de aquellos años de sus estudios liceanos. El hecho que pidiera que votaran por él, cuando aún no había elecciones, más que un desafío a la dictadura o manifestación egocéntrica, fue manifiesto acto de heroísmo, que la democracia no ha reconocido en su real dimensión, sin embargo no deja de ser sorprendente y paradojal, que una vez recuperada la democracia y volvieran las elecciones de autoridades políticas, Pisan siempre obtiene votos, dado que numerosos electores se dan el trabajo de escribir su apodo en la cédula, en la que por razones obvias no aparece impreso. En algunas de las elecciones ya realizadas, para sorpresa de vocales, apoderados de mesa y junta electoral, Pisan ha obtenido más votos que nulos y blancos. Incluso, ya en una elección obtuvo más votos que el concejal elegido con menor votación.

De seguir la ascendente popularidad de PISAN, es muy probable que en las próximas elecciones municipales, obtenga primera mayoría y obligue al Concejo a sesionar en el Cementerio, previa modificación a la Ley Electoral.

Román Villeg

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