martes, 24 de septiembre de 2013

LORENNA ARCE UNA DIPUTADA PARA DICHATO


Publicación original en http://www.dichatoaldia.cl/?p=7859 Dichato al Día
Por Ricardo Ruz Cerpa
En Dichato han ocurrido muchos acontecimientos inéditos durante estos últimos años, desde que se produjo ese evento natural y desastroso que golpeo sus costas el 27 de febrero, hemos sido testigos de importantes y profundos cambios, cambios que nos están obligando a reformular nuestras vidas de alguna manera.
Nuevas poblaciones, lejos del mar o en edificios, no ayudan mucho a reencontrarse con la normalidad, sin embargo los dichatinos son fuertes y hábiles y sabrán encontrar un nuevo punto de equilibrio. Dentro de tanto cambio, inédito resulta que una hija de este pueblo se esté postulando al parlamento, ya sabemos lo difícil que resulta para los habitantes de regiones llegar siquiera a postularse a instancias de representación nacional, el centralismo siempre actúa en detrimento de la provincia y para qué decir de los pueblo más apartados.
Lorenna Arce Orellana, hija de Adolfo Arce, profesor de muchos dichatinos y de Nora Orellana, una madre de tres hijos, docente e historiadora, hoy es candidata a diputada por el distrito 45, antes fue dirigente nacional de los damnificados y también dirigente del borde costero, representando a los expropiados de Dichato, fue presidenta de uno de los sindicatos más grandes de Talcahuano y actualmente es administradora del complejo habitacional Bahía Azul que alberga a 128 familias de damnificados. El camino que ha tenido que recorrer para obtener este justo reconocimiento no ha sido fácil, convengamos al menos en que el sólo echo de levantar una candidatura al parlamento es en sí un tremendo logro.
Una candidatura no se levanta de la nada, detrás de un candidato hay mucho trabajo comunitario y mucha gente y organizaciones que apoyan, que apuestan sus confianzas en una persona, que apuestan sus sueños, sus necesidades más urgentes, es entonces cuando se levanta un tremendo compromiso con todos aquellos que están confiando y se sopesa una enorme responsabilidad.
La candidatura de Lorenna nace desde la ciudadanía, donde muchos ven con buenos ojos la posibilidad de tener a alguien que los representante directamente en el parlamento, pero también la apoyan muchas organizaciones, como el Movimiento Ciudadano Asamblea de Dichato, la Federación Nacional de Pobladores, el ANDHA Chile a luchar democrático, el Movimiento de Pobladores en Lucha MPL y el Pacto Nueva Constitución que lo integran el partido de Ecologistas Verdes y el partido Igualdad.
A Tomé al igual que las otras comunas del distrito 45, La Florida, Santa Juana, Coronel, Penco y Hualqui, les vendría bien que las representará una pobladora que nació y ha vivido toda su vida en la costa y que sabe de los problemas que aquejan a los ciudadanos y ciudadanas del distrito, Problemas más locales como: salud y asistencia oportunas; trabajos dignos y permanentes; la calidad de la reconstrucción y las obligaciones post venta de las inmobiliarias; la conectividad hacia comunas como Coronel, Santa Juana, Tomé, La Florida, Hualqui y las zonas rurales; la situación de la vivienda, en donde hay que abordar problemas de los comités de allegados, la situación de la comunidad Marihueu y el caso de la toma Louta y la toma Paso Seco Sur de Coronel, entre tantos otros problemas; el problema medio ambiental que se provocaría con la aprobación del proyecto OCTOPUS y la instalación de las termoeléctricas en Bulnes y Coronel.
Además de los grandes problemas regionales, como la ley de Pesca, que ha traído graves problemas a los pescadores artesanales; el desarrollo industrial sustentable y ecológico en la región: la permanente violación a los DDHH a las comunidades mapuches, donde se violentan sus derechos ancestrales, el desarrollo de un turismo sustentable todo el año; educación gratuita de calidad y pertinente; el problema docente; la privatización de las semillas, entre otros tantos temas de importancia.
Se está escribiendo un nuevo capítulo en la historia de un pequeño pueblo que hoy es referente nacional por la sufrida experiencia sísmica que lo dejo en los suelos, pero también por ese tesón y ese ímpetu que los puso de pie nuevamente y, hay que decirlo, por la valentía con que enfrentaron la adversidad, juntando hasta fuerzas para luchar por sus derechos.

MCAD Informa

Los primeros pasos hacia la coordinadora intercomunal


 


Escrito por NO A LA TERMOELÉCTRICA EN BULNES

Exitosa reunión aconteció la tarde del lunes 23 de septiembre en la sede de la Población Fech en la comuna de Penco en la que se discutieron los preparativos para la reunión de conformación de la coordinadora intercomunal. A la asamblea asistieron personas de organizaciones de Talcahuano, Bulnes, Penco-Lirquén y Tomé entre las que se encuentran la Coordinadora Penco-Lirquén, Comité Bulnes Sin Termoeléctricas, Coordinadora Comunal de Tomé, Coordinadora de Talcahuano, Movimiento Ciudadano Asamblea de Dichato, Vocalía de Medio Ambiente Fec y Vida Chile Thno.

En ella se esbozaron las formas de trabajo que debiera tener la coordinadora intercomunal, confluyendo la idea de una planificación y estrategias de presión colectivas que aúnen a las comunas principalmente afectadas, y además la transversalidad hacia otras organizaciones conscientes de la amenaza que significa el Proyecto Octopus que afectará de una u otra manera al resto de los territorios.

La reunión de conformación de la coordinadora se fijó para el 6 de octubre  (lugar por confirmar), en una jornada que durará todo el día a la que están invitadas todas las individualidades y organizaciones que quieran comprometan a defender el mar y la tierra de la Región del Bío Bío. La jornada contará con breves exposiciones técnico-ambientales, mesas de trabajo para la posterior sintesis y ampliado en que se conformará el espacio de convergencia.


Sin embargo, la metodología de trabajo de esa reunión se concretará el 29 de septiembre a las 16 hrs. en la sede de la Población Fech de Penco (ubicación exacta de la sede), a la que también están invitad@s tod@s l@s que quieran integrarse al trabajo de la futura coordinadora intercomunal que se pretende conformar el 6 de octubre.

Publicación original en






MCAD Informa

jueves, 12 de septiembre de 2013

ACERCA DE LA INDIFERENCIA.


Por Mario Fuentes Bizama
Profesor de Filosofia
Miembro del MCAD

Aún hay fuerza y por consiguiente esperanza donde se ven arranques violentos, pero cuando se apaga todo movimiento, cuando no hay pulso, cuando el frió ha llegado al corazón ¿Qué esperar entonces, sino una próxima e inevitable disolución?
(Lamennais)

Cuando encontramos que la filosofía ha abdicado su espíritu de creación y se ha hecho esclava de los hechos, cuando la política solo responde al poder establecido, la moral es la del esclavo que solo responde y acepta esta condición, cuando el arte es el culto a la mediocridad, cuando todo es duda y el sofisma la respuesta, cuando existe una profunda separación entre las conductas y las palabras, el pensamiento y la acción se contradicen y se enfrentan, en este caos la indiferencia se torna el centro del pensamiento, se alimenta de abstracciones que quieren justificar lo que no tiene justificación, es en este caos donde la indiferencia organiza la tranquilidad frente a la injusticia y el atropello.

Por esto, para Francisco Bilbao la indiferencia en todo, y en mayor medida en lo social, es la negación misma del Ser. Para él todo aquel que ha asumido la indiferencia, que ha llegado a ambicionar la nada y que se encamina a la muerte, física e intelectual, como única esperanza, si logra superar este estado, superando la indiferencia, necesariamente se estrellará con la existencia viva, con el Ser, que se encontraba oculto para él.

La indiferencia nace cuando no hay creencias, cuando nada nos atrae y nada nos llama a asumir la defensa de lo que, alguna vez, encontramos justo y bueno. Existen distintos modos de indiferencia: se puede ser indiferente por convicción; o ser indiferente por pereza.

El indiferente por convicción posee una idea, la que lo aísla de la realidad, que lo separa de los demás, que lo impulsa a no tomar ningún compromiso, que no se compromete con nadie y con nada, una idea que paraliza su hacer, que no le permite actuar, más si éste se opone o niega su ideal.

Para el indiferente por convicción esa idea es la mejor, luego él ha preferido esa idea a otras, él ha escogido, ha elegido, entonces él ya no es realmente indiferente, ya ha dejado de serlo. Parece indiscutible, que en este caso de indiferencia, no se acepta otra idea que no sea aquella que lo ha llevado a preferir, y en la mayoría de los casos, aparentar una indiferencia, para no encontrarse con los demás, o porque la corriente social lo lleva a esto y prefiere no oponerse a ella. Por ello es muy importante determinar que lo motiva, y que es lo que ha preferido para ser indiferente.

Bilbao se pregunta ¿Qué puede motivar esta preferencia? Y afirma que las causas pueden ser dos, la aplicación de la idea de bondad o de superioridad.

Una bondad, pero falsa, a los otros se les acepta cualquier doctrina, así sea falsa o verdadera, niegue o acepte lo aceptado o negado por el indiferente, se es bondadoso con los otros, aceptándoles todo no discutiéndoles nada, pero sin comprometerse, solo comprometido con su indiferencia.

Superioridad, sentirse superior a todos y a todo, todo lo que poseen los demás es inferior a lo que yo poseo, y con mayor razón mi pensamiento, es mejor ser indiferente a estar comprometido con algo, mi idea de indiferencia, por la que yo he optado, me permite más libertad me hace más libre, el autor se pregunta ¿Hay superioridad en someterse a todo régimen, en doblar la cerviz, abdicar el derecho...?

El indiferente por pereza, confesar esta indiferencia es confesar una falta, la de no participar por flojera por comodidad y cansancio ¿De qué? La de no querer participar por falta de deseos incluido el de pensar y asumir una opción, esto solo es mala fe, ante esta indiferencia lo único que queda por hacer es tratar de sacarlo de su error, lo que es más fácil que con el indiferente por convicción.

La indiferencia es una máscara del egoísmo que utiliza para ocultarse y no aparecer como tal.

Esto lo afirma Bilbao, porque para él egoísmo es la negación de la individualidad y de la libertad propia de todo el ser humano por lo que debe ser erradicado del pensamiento. Y nos los demuestra de la siguiente manera: "Descartes nos dice "Pienso, luego existo". Siguiese como consecuencia necesaria de esta filosofía que, todo acto, pensamiento o creencia que no parta de este principio es falso". Par él su método es el mismo pero se ve diferente a Descartes "Yo no veo la personalidad aislada pensando en sí misma afirmándose y no reconociendo otra verdad que el pensamiento que converge así propio". Está de acuerdo, entonces con la primera parte de la afirmación de Descartes pero le agrega "Pienso, luego somos", somos yo y los otros, el yo que vive y razona en relación con los demás y que le permite pensar en si, con esto no está negando la razón individual, si no que ve su debilidad, y con ello probar la fuerza de la razón general. Y el yo en relación con el absoluto "en aquello que es fundamental a toda inteligencia". Descartes al decir Soy afirma al Ser, pero no vio sino al sujeto, olvidando al Ser, en quien el ser finito se afirma.

Para Bilbao el ser humano es individuo, una individualidad, esta "individualidad posee como derecho fundamental y primario la Libertad, la ley que regula y hace efectivo este derecho es la Igualdad y el vínculo moral de eta individualidades libres e iguales es la fraternidad... Si solo existe la libertad y no la igualdad esta se convierte en un privilegio y si existe la igualdad sin libertad esto es la nivelación de los esclavos. "La libertad es la fuerza, es el elemento fundamental e indiscutible de la asociación. La libertad es el derecho individual. La libertad como fuerza necesita dirección, es decir, que tiene una ley de su acción o movimiento". La ley o determinación de esta fuerza es la igualdad la que puede formularse de la siguiente manera "SER LIBRE EN TODO HOMBRE. Yo soy el hombre, todos los hombres. Mi libertad es la de todos. Si ser libre es mi derecho, ser libre en todos, es lo que llamo mi deber "Entendido así el ser social, la libertad, la igualdad y la fraternidad es imposible aceptar el egoísmo y menos aun la indiferencia.

Muchas veces la indiferencia nos lleva a no querer oponernos a la fatalidad y al crimen triunfante, en estas circunstancias nos abandonamos solo al sentir y la sensación se convierte en nuestra única creencia. "La sensación es lo más individual (entendido como la individualidad egoísta) y transitorio, lo más particular... La sensación sin la inteligencia, sin la razón es el abandonarse a la animalidad, y por lo tanto a la fatalidad de las cosas inanimadas, dejarse llevar por el engaño, los sentidos solos, sin la razón que es la que los educa, muchas veces nos engañan, los sentidos no entregan fundamentos de razón, solo sensaciones. Para Bilbao "la razón es la visión de lo que es necesario, la concepción de las ideas necesarias". El abandono a las sensaciones es una consecuencia, la última de todo sistema de indiferencia.

Cuando la indiferencia es producto del miedo, de la cobardía, siempre tratamos de justificarnos, y los argumentos que nos damos que son los que nos permiten vivir en la indiferencia, por el hecho de justificar toda nuestra existencia, se convierten en una doctrina que traspasa todo nuestro pensamiento, pero tenemos que entender que no son nada más que un no querer reconocer el miedo o la cobardía para no luchar contra lo que nos oprime y nos impulsa a no participar.

Además tenemos que pensar que si no actuamos por miedo, esto lo ocasiona otro o algo que nos atemoriza, y en este caso ocurre que "se que soy yo y no otro, por la conciencia de mi propia voluntad. Si otra voluntad operase en mi, no seria yo, sino instrumento de otro, sería cosa de otro, que es lo que se llama esclavitud".

Es por ello que no debemos darle autoridad a la indolencia ni justificar el cansancio, porque en algún momento de nuestra vida nos hemos decepcionado de lo que hacemos o de lo que queríamos hacer, esa misma decepción, si verdaderamente la sentimos, nos debe hacer pensar, que si la sentimos, es porque todavía nos queda algo en que creer, que aun creemos en nosotros mismos, que todavía creemos en el futuro y que algo podemos hacer por él.

Para terminar, tenemos que pensar que un ser vacío de todo deseo, de todo objetivo, que no tenga nada de nada que aportar, en una palabra un ser miserable, no puede sentir el dolor que siente un ser que ve que su indiferencia permite que otros hagan con todos lo que ellos quieren sin oposición.


APENDICE I.

ACERCA DE LA INDIFERENCIA.

(Francisco Bilbao.)

(Extraído de Francisco Bilbao: "Lamennais como representante del Dualismo de la Civilización Moderna" Imprenta de D`Oubussan y Kugelman, París 1856.)

"Es claro que no puede haber indiferencia, si no es en ausencia de creencia.

Uno puede ser indiferente por convicción o por pereza.

Al indiferente de convicción preguntaría ¿Cuál es la idea que lo aisla, que lo separa de los deberes y que mata su acción? Sí se profesa la indiferencia por convicción, es porque se cree que esa idea es la mejor, luego al ser indiferente, ha habido preferencia, porque se ha elegido. Ahora ¿qué es lo que puede motivar esa preferencia dada a la indiferencia? Sí se cree mejor la indiferencia ha habido aplicación de la idea de superioridad o de bondad. Y yo pregunto ¿es preferible la doctrina que todo lo acepta o lo niega, sea el bien, sea el mal, lo justo, lo injusto, lo bello y lo feo? ¿Hay superioridad en someterse a todo régimen, en doblar la cerviz, abdicar el derecho, sea a un papa a un emperador, o a un bandido?

Ser indiferente por fuerza, es confesar una falta. Nada tenemos que decir al indiferente de mala fe.

Pero la indiferencia es una máscara su verdadero nombre es egoísmo.

Dudando o abatiendo el espíritu, no queriendo luchar contra la fatalidad o el crimen triunfante, nos abandonamos al sentir, y sólo creemos en la sensación. Esta es la última consecuencia de todo sistema de indiferencia. La cobardía para luchar, viene enseguida a dar el aspecto de doctrina, a lo que en el fondo no es sino una abdicación.

No demos autoridad a la indolencia, ni pretendamos justificar el cansancio, a las decepciones de algunos momentos de la vida. Ese dolor interno, ese abismo de todo amor que llevamos en nosotros y que no llena ninguna cosa mortal, es revelación de la grandeza del destino del hombre que aspira a colmarse de lo divino. El inmenso dolor es incompatible con un ser miserable".


 MCAD Informa


martes, 10 de septiembre de 2013

Diario de un niño tomecino en los centros de detención y tortura de la dictadura


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Escrito por resumen.cl   
Martes, 10 de Septiembre de 2013 14:52
A manera de introducción
El 20 de diciembre de 1973 mueren fusilados por sentencia de Consejo de Guerra, dos militantes comunistas: Irán del Tránsito Calzadillas Romero, 22 años, obrero de Fiap Tomé y Fernando Humberto Moscoso Moena, 20 años, estudiante de Ingeniería de Ejecución en Madera de la Universidad Técnica del Estado(UTE) en Concepción.
Ambos fueron condenados a la pena máxima por el Consejo de Guerra Rol Ancla 5, de fecha 16 de diciembre de 1973, instruido por la Armada, que afectó a 52 personas, entre ellas un grupo de niños tomecinos, los cuales fueron conocidos al interior de los centros de detención y tortura de Talcahuano como “Los Patos Malos”.
Uno de ellos Víctor Leandro Cortez Cortez, de tan solo 16 años escribió un cuaderno que nos fue hecho llegar a Resumen.cl , hace solo unos días, donde relata los tormentos a los cuales fueron sometidos este grupo de niños en la Comisaria de Tomé, Base Naval de Talcahuano, Isla Quiriquina y Cárcel Publica de Talcahuano.
Víctor sobrevivió a la tragedia pero jamás se pudo reponer de la ejecución de su amigo Fernando Moscoso Moena, motivo por el cual posteriormente se suicidaría.
A continuación la transcripción literal de este cuaderno, además de algunas imágenes de este:

Memorias de un Ex Convicto
Chile, 11 de septiembre de 1973. El gobierno legítimamente constituido encabezado por el primer ministro Salvador Allende Gossens (Q.E.P.D.) es víctima de un pronunciamiento militar en la madrugada del día ya mencionado anteriormente. La casa de gobierno es víctima de un intenso bombardeo por aviones de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) y efectivos del ejército. Según versiones, el presidente chileno hizo caso omiso a las órdenes de rendición y evacuación del edificio, y fue acribillado a tiros por las armas traidoras, otros dicen que se suicidó con un arma que le obsequió su colega, el primer ministro de Cuba, Fidel Castro.  Desgraciadamente, aun no sé cuál es la verdad.

Tenía yo alrededor de 16 años, en ese entonces, en que el país era sometido a una dictadura militar, se dictaban bandos a cada momento. Comenzó a regir el toque de queda en todo el país, se veía bastante ajetreo de tropas militares en allanamientos, registros a toda persona que se encontraba en la vía pública, buscando armas que podían ser usadas en su contra, enfrentando a grupos armados que pese a todo se resistían a la realidad de los sucesos.

Personalmente me impactó mucho cuando me enteré de la triste noticia, pues sin tener ninguna filiación política, ni ser simpatizante de ningún partido político, era un admirador del Sr. Allende, era para mí como un ídolo. Supe también que murieron muchos simpatizantes de este Sr. Allende a lo lardo del país, que cayeron bajo las balas militares en enfrentamientos armados.

El país se encontraba en "Estado de Sitio" en "Tiempo de Guerra" cuando un gran amigo mío, digo "gran" porque éramos como hermanos desde pequeños, jugábamos, crecimos juntos, éramos vecinos y nos teníamos mutua confianza. Me pidió siempre y cuando yo quisiese, lo acompañara junto a varios muchachos de nuestro sector a un lugar en que se encontraban escondidos una gran cantidad de explosivos, entre ellos: cartuchos de dinamita, tarros de fulminantes, varios rollos de mecha, etc, y yo acepté encantado, sin preguntar siquiera para dónde se llevarían, qué harían con ellos, si los utilizarían, dónde, contra quién, a pesar de que algo me imaginaba.
Mi amigo del que hoy hablo era dirigente del Partido Comunista y le encantaban las actividades políticas, y partimos esa misma noche en que se me hizo la propuesta, íbamos como ocho muchachos, todos conocidos del barrio, subimos a un cerro un poco retirado del pueblo, ya en vigencia el toque de queda nos separamos en parejas, y nos encontramos en un lugar acordado por nosotros. Llegamos al lugar en que se encontraban los explosivos, algunos muchachos llevaron bolsones que llenaron con explosivos y trasladamos todo y lo escondimos en otro lugar un poco más cercano a la ciudad, y ahí quedó todo. Preparamos el regreso a casa, pero antes me até diez cartuchos de dinamita a mi cinturón, dos o tres me imitaron y regresamos a casa al rededor de las una de la madrugada del día venidero. Nos separamos y antes de llegar a la población mi amigo, yo y otro muchacho más, estuvimos a punto de ser sorprendido por una patrulla naval que pasaba en esos instantes en un vehículo motorizado; retrocedimos y nos paramos tras unos árboles, el vehículo entonces se detuvo frente a nosotros, Y ahí me di cuenta de la gravedad del problema que me había metido, sentí miedo, me tocaba los explosivos que llevaba en el cinturón. Un viento frío corría por mi espalda. Quería deshacerme de ellos y gritar "no disparen", pero pensé muchas cosas en ese momento que nada hice, no me movía, apenas respiraba, fue algo así como tres minutos, que me pareció una eternidad.  Después, el vehículo continuó su marcha, nunca supe qué fue lo que hizo que se detuviera. Esperamos un rato, nadie se atrevía a salir de su escondite, finalmente, venciendo el miedo, salí yo, sigilosamente caminé hasta la calle, observé para todos lados.  Al percatarme que no se veía nada ni nadie, hice una seña a los demás para seguir. Caminaba yo adelante, llegaba casi a mi destino cuando vi una sombra que se me ocurrió a un Infante de Marina con un fusil sujeto por las dos manos, al verlo abrí los ojos de forma desacostumbrada y quedé paralizado, con un movimiento casi maquinal, giré la cabeza para ver a mis amigos, estos habían visto también una silueta frente a mí y se escondieron inmediatamente. Luego, la figura obscura me dijo con una voz que me pareció amabilísima: "apúrate viejo que ya llegamos". Comprendí al conocer esa voz y al ver más de cerca su cara; se trataba de uno de los muchachos que había llegado primero que nosotros [y] sostenía un madero entre sus manos.
Llamé en voz baja a mis compañeros que aparecieron inmediatamente sin temor al ver que conversaba casi familiarmente con la repentina aparición de este sujeto que nos informó que estaban preocupados por nosotros, pues habían sentido el ruido del vehículo y además la tardanza nuestra.

Nos dirigimos a la casa de uno de los colegas de mi amigo que residía en el mismo barrio nuestro, nos desembarazamos de la pequeña pero peligrosa carga que quedó en la casa ya citada. Acto seguido, me retiré a casa ya casi amaneciendo, los demás hicieron lo mismo. No se habló más del asunto. Días después se me presentó la oportunidad de recibir un arma para ser usada en "caso de emergencia".  Que después nos dirían mientras deberíamos poseerla. Se trataba de un rifle "Winchester" de repetición, no recuerdo el calibre, no me arriesgué a llevarla por las consecuencias podría traer a mi familia, la oculté en un lugar retirado, debía esperar que llegaran las balas, que nos entregarían una cantidad a cada uno de los que poseíamos estos delicados artefactos.  A mi edad de ese entonces todo esto era fascinante. No tomaba en cuenta el riesgo que estaba corriendo. Poseía yo un gran espíritu aventurero.

Pasaron los días, nos encontramos ya en el mes de Octubre, cuando una mañana se me informó que en la noche anterior fue sacado de su casa mi gran amigo y compañero de aventuras, junto a otros de su partido, la noche siguiente desaparecieron muchachos que habían participado conmigo en el asunto "explosivos".  Los efectivos de la Armada y el Centro de Inteligencia ya sabía lo nuestro nos estaban identificando.  A medida que tomaban prisioneros salían nuestros nombres, aunque se quisiese ocultar no se podía soportar las flagelaciones que eran víctimas. Faltábamos sólo yo y tres amigos más que pensamos en escapar, pero lo pensamos mejor y no lo hicimos, estábamos nerviosos cuando nos vimos esa noche antes de acostarnos.

Eran avanzadas horas de esa noche, no recuerdo haber pegado los ojos, cuando de súbito unos golpes en la puerta de la casa me sobresaltaron. Salieron a ver de qué se trataba y escuché que preguntaron por mí, el cuerpo se heló por completo. Entraron a mi pieza y vi a los verdugos. Un teniente joven aun le contaba a mis familiares mis andanzas. Luego se dirigió a mí y me ordenó levantarme, obedecí, los demás infantes de marina registraron mi cuarto en busca de no sé qué.
Una vez vestido me aconsejo tomar una frazada. Me sacaron afuera, no me dieron tiempo de despedirme de nadie, afuera se encontraba un muchacho de los nuestros, no sé si me pareció que estaba bastante maltrecho o no, a pesar que estaba con la cabeza gacha. Luego de recoger a los tres muchachos que faltaban nos condujeron a una comisaría dónde comienza la pesadilla que no olvidaré muy fácilmente.

En la comisaría se veían solamente efectivos de Infantería de Marina y unos pocos Carabineros. Estos Infantes nos comenzaron a tratar mal, por no decir pésimo, se deleitaron golpeándonos a su regalado gusto, golpes de mano, fusiles, palos, con lo que tenían a su alcance, nos identificaron, nos hicieron declarar, a pesar de que todo estaba dicho. Luego nos enviaron directamente a la cárcel en calidad de incomunicados, recuerdo me encerraron en una pequeñísima celda maloliente, inundada en orina, era algo muy desagradable, no podía siquiera recostarme para descansar y relajarme, ya que me encontraba bastante maltratado por la primera paliza recibida. Pasaron no sé cuantas horas, cuando sentí se abrían los cerrojos de mi celdita, al abrir la puerta vi un gendarme que me entregaba un bolso que cuyo interior contenía un precioso desayuno que me habían enviado de mi casa, debía servírmelo en forma exageradamente rápida, no probé nada quizás debido a la inmundicia que me rodeaba, o a la tensión que estaba viviendo, no sé. Después sí que probé el almuerzo, me estaba acostumbrando al olor nauseabundo que despedía ese cuartucho, que no entraba ni siquiera un rayo de luz y que permanecí como una semana más o menos, cada noche la puerta se abría, me sacaban de allí y aprovechaba de tomar aire puro, pero regresaba casi desecho, adolorido, aporreado, cada día que pasó deseaba dormir, mis piernas se me acalambraban por cualquier movimiento que hacía, los ojos se me cerraban, mi maltratado cuerpo necesitaba descansar, pero desgraciadamente no podía satisfacer esa imperiosa necesidad, ya que el medio en que me encontraba me lo impedía. Una noche mí puerta se me abrió, salí, no veía bien, mis ojos acostumbrados a lo obscuro me dolían, sentí que me encadenaban. Mi vista comenzaba a aclararse cuando empecé a ver marinos fuertemente armados, este hecho me extrañó mucho, pensé mil cosas, entre ellas que había llegado mi fin. Me condujeron a otro lugar, en el cual me alegré y a la vez me extrañe al ver a todos mis amigos, hubo intercambio de miradas entre nosotros, pero permanecimos en silencio, quizás por temor a que nos callaran de un golpe, o porque estábamos sorprendidos.

Me encadenaron junto a mi buen amigo y nos informaron que íbamos a ser trasladados a la Isla Quiriquina. Yo me asombre, y no creo que fui el único, porque al instante todos nos miramos con cierta incredulidad en nuestros rostros. Nos encaminaron hacia la calle dónde nos esperaba una camioneta que cuyo alrededor se veía bastante contingente armado. Yo y mi "colega" avanzamos en la delantera, nos dieron la orden se subir, lo hicimos y al mismo tiempo escuchamos gritos y llantos desesperados de nuestros familiares, amigos y amigas que nos deseaban suerte y un feliz regreso, otros nos daban ánimo, nos levantaban más la moral que nos emocionamos, sentí que dos lágrimas rodaron por mis mejillas y vi a mi compañero le ocurría lo mismo. En el interior del vehículo que estaba cubierto por una carpa había también otras personas, entre ellas mujeres, dos de las cuales eran vecinas y amigas nuestras. El vehículo se puso en marcha con su carga humana, fuertemente custodiada por "cosacos", como le decían también a los Infantes, que antes que nada prepararon las armas con un ruido tenebroso.
El vehículo se detuvo frente a la comisaría, subieron más prisioneros, y partimos, mientras atravesábamos la ciudad, mi buen amigo rompió ese mutismo y se dirigió a mí con la siguiente frase: "mira por última vez tu pueblo". Sonreí mientras nos ordenaban guardar silencio. El silencioso viaje lleno de tormentosos pensamientos duró aproximadamente una hora y media. Llegamos al puesto militar de Talcahuano, en el lugar denominado Base Naval de este puerto y frente a un pequeño cuartel. La camioneta finalmente paró, se bajaron nuestros guardias, nos ordenaron descender, nos ubicaron frente a una pared, le sacaron el candado a nuestras gruesas cadenas que me mordían mis carnes en cada movimiento, que firmemente atadas a nuestras muñecas no nos dejaban movernos libremente. En ese mal trato no sentía mi brazo derecho.

Las mujeres que venían con nosotros fueron conducidas a otro lugar, no sé qué trato recibieron, nunca les pregunté nada de esto, por temor de hacerles recordar cosas que no quisieran.

Nosotros, una vez libres, nos pusieron en una posición sumamente incómoda, el cuerpo oblicuo apoyado en la muralla por las manos y en el suelo por los pies, estas extremidades (pies y manos) lo suficientemente separadas del cuerpo para que costara un gran esfuerzo mantenerlo en esa posición. Lo que vino después fue algo espantoso.

Nos comenzaron agolpear brutalmente, sin compasión, recibía golpes en todas partes de mi cuerpo, posiblemente mi cuerpo estaba adormecido por el sufrimiento físico y moralmente o estaba acostumbrado a los golpes, porque ya no sentía dolor, sólo me sentía humillado, impotente ante mis verdugos que disfrutaban golpeándome. De uno en uno, pasábamos a una oficina a declarar nuevamente, y golpes iban y venían.  En un movimiento de cabeza vi horrorizado algunos rostros cubiertos en sangre de los muchachos, cuerpos inconscientes tendidos a lo largo del suelo. En ese momento se me obscureció todo, algo me había golpeado la cabeza y perdí el conocimiento, permanecí en ese estado un tiempo no determinado, cuando volví a la normalidad, todo seguía igual, me incorporé, entré a declarar, no sé por qué hice esto, ni me habían llamado siquiera.  Dentro de la oficina había tres señores oficiales de la Armada. Quizás cuál de los tres golpeaba más fuerte, entre golpe y golpe, como pude me despacharon.  Afuera, en el patio, el infierno proseguía tal cual, insultos, combos, patadas, culatazos; rostros sangrando, cabezas rotas, cuerpos en el suelo inconscientes, duraría esto un promedio de tres horas.

A continuación nos ordenaron recoger nuestras pertenencias y abordar un camión que no había visto antes, había que hacerlo en una fracción de segundo, tomé mi frazada y corrí desesperadamente al vehículo, en mi loca carrera recibí los últimos golpes, patadas, palos y palmetazos. Cuando llegué al camión, subí y me di cuenta que estaba con agua, como tenía carrocería metálica, esta no salía [presumiblemente era de lluvia]. Nos obligaron a echarnos sobre la cubierta del vehículo, nos empapamos por completo, se puso en marcha éste, luego se detenía frente a un gimnasio [luego supe era el gimnasio del Apostadero Naval]. Nos bajamos y entramos a dicho gimnasio completamente mojados. Fuimos objeto de algunas tallas por parte de los guardias de ese recinto. No estábamos solos, a lo largo del piso de ese recinto vimos personas, en esa misma situación nuestra, algunos dormían, algunos levantaron sus cabezas para ver a los recién llegados. Nos tiraron en el piso bastante helado y nos cubrimos con nuestras mojadas frazadas, conseguimos permiso para fumar, nos dieron visto bueno a esta petición. Luego nos dispusimos a dormir. Cuán torturados estaban nuestros cuerpos que no sentían ni una pizca de frío, a pesar de estar todos empapados, me sentía magníficamente cómodo, tendido en el frío piso del gimnasio, me pareció que dormí un poquito, cuando nos despertaron alrededor de las 6 am. para lavarnos. A duras penas lográbamos incorporarnos, aun adoloridos, nos dirigimos hacia los baños, empezamos a ver rostros conocidos de nuestro pueblo. Me aseé por primera vez casi en una semana. Después llegó el desayuno que consistía en un poco de té y un pan solamente, nos fuimos a servir nuestro desayuno a las galerías, imitando a los demás presos políticos, lavamos el tiesto, la cuchara y lo devolvimos. Sentados en las galerías, vimos que algunos prisioneros entraban unas mesas y sillas, que instalaron a modo de escritorio, dos potentes focos delante de una pantalla blanca, llegaban máquinas de escribir. Acto seguido, entraban señores oficiales de la Armada quizás y se ubicaban en los improvisados escritorios.

Nosotros observábamos esto en silencio. Nos comenzaron a llamar de a uno. No me acuerdo muy bien, pero el procedimiento era más o menos así. Un señor nos preguntaba nuestros nombres, cedula de identidad, domicilio, filiación política en caso de poseerla, edad, etc.  Otro Sr. Nos ponía frente a esos focos y nos fotografiaba con un numero que sosteníamos nosotros mismos, a otro le afirmábamos lo que teníamos declarado, nos enviaron a sentarnos en otro lugar uno bastante separado de otro y en absoluto silencio.  Luego comenzábamos a pasar a otra oficina donde teníamos que nuevamente declarar y firmar nuestras declaraciones esto ya que lo había hecho bastante veces que se estaba transformando en una rutina, a todo esto llego el mediodía y el almuerzo también, se retiraron nuestros confidentes, nos servimos un desaliñado plato  acompañado de un pan punto.

Nuevamente empezaron a llegar los Srs. Y siguió el asunto, cuando a eso de las tres o cuatro de la tarde nos dieron orden de prepararnos para ser embarcados con dirección a la Isla Quiriquina.  Al salir del gimnasio me di cuenta que no nos íbamos todos; quedaron algunos muchachos entre ellos mi querido amigo.  Nos trasladamos en un vehículo fiscal al lugar denominado “Molo 500” del apostadero naval. Abordamos en una embarcación,  fuera de nosotros también había otras personas en calidad de detenidos, navegamos casi una hora en llegar a la famosa isla.  Desembarcamos en uno de los muelles de la isla y nos encaminábamos a las instalaciones de la escuela de grumetes.  En los corredores de la escuela nos registraron, y nos informaron las condiciones en que nos encontraríamos.  Entramos luego a un gran gimnasio en el cual se encontraban aproximadamente unas 500 personas detenidas, entre ellas mucha gente conocida de nuestra ciudad.  Dejamos nuestras pertenencias en un rincón del establecimiento rodeado de gente que nos hacían preguntas relacionadas con la estadía en ese lugar, le llamaban la atención nuestras tempranas edades.   Pasamos a tomar once o al “rancho” como le llamaban los demás y que era un poco abundante comparado con la del gimnasio de Talcahuano, nos ambientamos casi al instante con la mayoría de la gente, nos ofrecían agua, cigarrillos, golosinas, etc.  Había gran solidaridad entre los cautivos. Llego la hora de dormir, las luces se apagaron y nos entregamos a un profundo sueño, dormimos como troncos, sin tomar en cuenta las condiciones mínimas, tirados en el piso, cubiertos por nuestras frazadas uno junto a otro, por fin nos dimos el lujo de pasar una noche “de una pestañada” como se dice.  Al día siguiente a las 18:00 AM, la terrible diana; de malas ganas nos levantamos con sueño todavía.

Aseo, desayuno, ya lo sabíamos de memoria teníamos que hacer; podíamos escribir a nuestros familiares señalándoles que estábamos con “vida” pues se decía que la persona que llegaba ahí era hombre muerto; gran error que nos dimos cuenta nosotros mismos, ni siquiera se veían malos tratos.  Estábamos divididos por secciones encabezadas por un comandante también prisionero.  La sección nuestra se llamaba “Ancla”.  Yo y mis muchachos por decirlo así le agradamos mucho al encargado de los prisioneros, era muy buena persona y nos bautizo bajo el titulo de “Los Patos Malos”  que nos hizo muy famosos en ese recinto.  Mucho se hablaba de nosotros, incluso algunas personas llegaron a pensar que éramos peligrosos, nuestra causa les sonaba a “guerrilleros expertos en explosivos” trabajábamos en conjunto restaurando unas ruinas que eran antes un fuerte llamado “Rondizzoni”.    O repartíamos el “rancho” a los demás cautivos; permanecíamos ocupados en diversas ocupaciones y nos desagradaba.  Recibimos correspondencia de nuestros familiares y encomiendas, manteníamos contacto con ellos mediante las cartas, pero me preocupaba la suerte de los demás muchachos que no estaban con nosotros, no sabia nada de ellos.
Retrocediendo a los interrogatorios yo aun no había mencionado el tener esa arma de fuego (Winchester) y no pensaba decirlo para no perjudicarme yo y los demás implicados en este asunto que significaba un cargo más a nuestra contra.
Al recinto llegaban mas personas y a la vez también se iban; en esos vaivenes nos enteramos que los muchachos ausentes fueron declarados Reos; profundo pesar nuestro “Reos” mi amigo y los demás muchachos uno de ellos padre de familia.

En las horas de comida, compartíamos durante un breve lapso de tiempo con las mujeres que permanecían también cautivas; Ellas nos lavaban la ropa pero no todo era bueno, a veces pasábamos días grises por problemas originados por cualquier cosa, debíamos permanecer horas de pie en una gran piscina o todo el día encerrados.

Cierto dia informaron que “los patos malos” (nosotros) debían preparar sus cosas para ser embarcadas nuevamente a la base naval de Talcahuano, nos condujeron a  otro muelle sin antes ser sometidos a un intenso registro y abordamos una pequeña embarcación de la Armada.  Llegamos al Molo 500, nos trasladaron a la fiscalía para prestar declaración frente al fiscal, al entrar en esa oficina algo nervioso, a pesar de estar acostumbrado a decir lo mismos tantas veces.  Me asombre al ver que a modo de adorno pendía de la pared de la lujosa sala se encontraba mi “Winchester”, lo mire y finge no tomarle importancia, pero parece que el señor fiscal se dio cuenta de mi observación, pues me preguntó si lo había visto en alguna otra parte; dije a modo de respuesta que “no” mentí arriesgándome que podía haber sido delatado, pero no paso a más afortunadamente. En el interior de esta pequeña sala estoy yo, el fiscal y un joven uniformado, tras una máquina de escribir.  El fiscal mientras conversábamos inspira la confianza inclusive me ofreció un cigarrillo, me leyó mi declaración, me pregunto si estaba conforme con esta o había algo malo, le conteste que todo estaba perfecto; se la firme y me despedí de él; una vez terminado con todos, nos trasladaban al gimnasio; concierta alegría nos encontramos todos nuevamente en este recinto; ellos nos dijeron que solo nos restaba esperar se reuniera el consejo de guerra y dictara su fallo a cada uno de nosotros.

“Los Patos Malos” volvimos a la isla pasaron los días un mes quizás y nuevamente a la base naval de Talcahuano; esta vez al hospital naval a ser sometidos a un riguroso examen psicológico, con cierta persona entendida nos aconsejo actuar de tal manera para nuestro beneficio.  En el hospital me percate que los citados éramos todos menores de edad (menos de18 años) entramos a una sala por turno.  Solo a no se cuantos señores que preguntaban por decir puras tonterías, que un niño de kínder le respondería bien; pero siguiendo las instrucciones de esa cierta persona fingimos ser algo así como “retardados mentales”.

Terminado esto; al gimnasio de la base naval.  Después a la Isla, en estos ajetreos perdí mi buena frazada.  Dormía junto a mi buen profesor primario que recordábamos esos tiempos que según el era muy buen alumno; nunca le di problema de ninguna índole y me sentía orgulloso de mi por el hecho de estar nuevamente con el en estas circunstancias.
Llego el día de mi cumpleaños cumplía los 17 años, me cantaron el tradicional “cumpleaños feliz” y recibí algunos presentes de los prisioneros.
El día en que tuvimos que abandonar la isla para siempre llego, claro esta que nosotros no lo sabíamos.  Algunos nos despidieron con alegría por fuera con pena por dentro; pues no sabíamos que destino llevábamos ni nosotros tampoco.
Lo de siempre a bordo de una embarcación navegamos hasta el molo 500.  Después a la fiscalía en esta ultima una nueva sorpresa para nosotros, nuestras madres o familiares mas cercanos estaban ahí, corrían lagrimas hubo cariñosos abrazos y besos de felicidad, emoción en ambas partes.  Pasamos a un saloncito en el que nos informaron lo siguiente:
Habíamos sido sobreseído del Honorable Consejo de guerra por haber actuado sin discernimiento, además de ser menores de edad, nos encontraron algo asi como tarados.  Éramos 6 jóvenes y solamente 3 pertenecíamos a nuestra causa denominada: Proceso Rol Ancla Cinco (5) en tiempo de guerra.

En ese momento éramos absueltos de la justicia militar pero habíamos cometido un delito y debíamos pagar por el; por esto pasábamos al consejo de menores de la justicia ordinaria que nos sentenciaría.  Dicho esto nos despedimos de nuestros familiares. Y nos movilizamos a nuestro gimnasio, poco estuvimos allí, cuando tuvimos que prepararnos para partir nuevamente; esta vez no íbamos a la isla llevábamos otro rumbo; un rumbo desconocido por todos nosotros, nos registraron, nos despedimos de los muchachos que allí quedaron, nos deseamos suerte por ambos lados.  Trepamos a un vehículo algo sonrientes sin siquiera saber hacia donde íbamos, hasta que un guardia que nos escoltaba nos dijo que íbamos a la cárcel, publica de Talcahuano, sencillamente lo tomamos por broma; desgraciadamente asi era, atravesamos Talcahuano, y llegamos a ese lugar; donde comienza una nueva etapa mas de esta gran experiencia de mi vida, esta vez metido entre, delincuentes habituales, mafiosos, malandrines, ladrones experimentados.  A una primera vista se me ocurrió que esto podía ser peor de todo lo que ya había pasado, pero aquí va mi relato de todo esto: Una vez dentro de ese recinto carcelario, nos sentimos mal acosados por miradas maliciosas de algunos delincuentes que allí estaban, rostros recios, rudos y marcados algunos, miradas penetrantes que causaban cierto temor entre nosotros, no nos separábamos un instante, nos sentíamos desgraciados, no comíamos de esa comida que ahí servían; solo recibíamos el pan; nos dijeron que al otro lado de las murallas había otro patio en el cual se encontraban unos presos políticos.  Pedimos hablar con un vigilante al que le explicamos nuestra situación y pedirle el traslado al otro patio si esto era posible; y quedamos n que este lo consultaría con sus superiores.
Mientras vencíamos ese temor, nos comunicamos con algunos de los delincuentes que nos ayudaron anímicamente y con comida, pues ellos mismos se las preparaban.  En las horas de encierro general en cómodas y estrechas celdas, nos sentíamos seguros ocupamos dos celdas (8 y 12) tres muchachos en cada una de estas; nos autorizaron para permanecer durante el día en ese lado en que según versiones se encontraban esos presos políticos.  Efectivamente habían políticos, la mayoría eran jóvenes marineros nos conocimos casi al instante eran muy comunicativos excelentes personas.  Compartíamos en el día.  Nosotros en las tardes volvíamos al patio común y luego a nuestras pequeñas celdas.

En la cual había una litera para una sola persona, que nosotros preferíamos dormir en el piso envueltos en las frazadas y la litera la usábamos como mueble para dejar nuestras ropas, cosas personales, comestibles, que día tras día se nos desaparecían como por encanto.

Cierto día identificamos a un respetado delincuente que resulto ser coterráneo nuestro, vecino y conocido que se convirtió en nuestro respaldo en cualquier cosa, nos sentíamos mas seguros después de compartir con este matonesco sujeto; los demás delincuentes nos consideraban como sus “protegidos” recomendados por nuestro nuevo amigo, tres veces por semana teníamos visitas de nuestros familiares y nuestros amigos.  En ese recinto carcelario se encontraban varios vigilantes de la ciudad en que residíamos, algunos nos conocían y nos trataban bien.  Nos sacaron del patio común a otro departamento del recinto. Era una sucia celda, en la cual se encontraban unos cuantos pequeños detenidos también; algunos por robo, otros por abandono de hogar, se estaban creciendo en un ambiente que los llevarían directamente al mundo delictual a pesar que ya tenían el hábito.  Su aspecto era lastimero, sus cuerpecitos mugrientos que a penas cubiertos por unas sucias prendas de vestir inspiraban una cierta lastima.   Asíamos completamente el cuarto, incluyendo also muchachitos y sus pobrísimas ropitas.  Instalamos unas letrinas, la acondicionamos un poco mas, que para estos bribonzuelos significaba una gran transformación de su “ocasional residencia”.  Compartimos nuestros alimentos con nuestros chicos.  También se encontraban en ese recinto varias mujeres, entre ellas prostitutas, delincuentes, parteras clandestinas etc.  Acortábamos este cautiverio practicando deporte del cual se destaca el futbol ya que los 6 completábamos un equipo baibifutbol y jugábamos contra los vigilantes, los otros presos políticos y los comunes y equipos que venían a jugar de afuera.

Asi transcurrieron los días, cuando en una de estos supimos que el honorable consejo de guerra se reunió y dicto sus fallos que fueron los siguientes:
Dos ajusticiamientos (penas capitales o penas de muerte)
Cuarenta y una penas de prisión (penas entre 22 años y 60 días)
Y seis absoluciones.  (Estas últimas seis absoluciones éramos nosotros). Nuestros demás compañeros de causa eran ya condenados a prisión, nos intrigaba saber cuáles eran los dos condenados a muerte, ni siquiera nos imaginábamos.  Pero al saber quiénes eran me sentí desfallecer, uno de ellos era nada menos que mi querido amigo, no lo podía creer, me desesperaba la idea que este sería ejecutado, no podía dar crédito a esto, todo me parecía irreal.  Me desmoralice, en las noches veía a mi amigo, recordaba sus miles de travesuras, el era simpático, amable, cariñosos, joven, atlético.  Y ahora sería ejecutado junto a otro amigo de el, llego hasta el recinto que nos encontrábamos, nosotros en calidad de incomunicados, no nos permitían por ningún motivo acércanos hasta el lugar en que se encontraban, esperando el momento de ser fusilados.  Una mañana la celda de los condenados amaneció desocupada, desierta.

El día fatal había llegado, habían sido sacados de madrugada y conducidos a un predio de los alrededores de la zona y allí el destino me separo para siempre de mi mejor amigo.  No voy a negar que llore bastante por el; y no solo yo, sino que mis compañeros también, lo sintieron bastante, se notaba en nuestros rostros, los ojos enrojecidos, desganados, huraños, comimos poco ese día.  Todos los integrantes del recinto carcelario sabían que uno de los ajusticiados era compañero de la causa nuestra hasta tuvimos problemas por esto, porque nos culpaban tener que ver en el caso de los ajusticiados.  En la celda quedo un trozo de madera con corta inscripción de mi amigo en la cual estaba su nombre fecha que fue condenado mas abajo la siguiente frase “Moriré por una causa justa”.

Fue pasando el tiempo estábamos ya terminando el mes de febrero de 1974. Cuando fuimos llevados al juzgado de policía ordinaria donde nos dijeron que el tribunal de menores se encontraba incompetente para nuestro caso el cual determino que liza y llanamente debíamos ser puestos en libertad.  Regresamos al recinto carcelario a empacar nuestras pertenencias dejamos víveres a los pequeños, que nuevamente quedaban solos, algunos de estos pequeños se despidieron agradecidos y a la vez tristes por nuestra retirada, recibimos efusivos abrazos de despedida por parte de los marineros que estaban condenados a permanecer largo tiempo tras las rejas, también recibimos las felicitaciones de nuestra libertad por lado común, nos despedimos de nuestro amigo delincuente y le agradecimos nos hubiera apoyado en momentos críticos.  La verdad es que yo me sentí un poco triste en vez de alegre; por el hecho de que quedaban tantas cosas que conocí deseaban recobrar su libertad, pero estaban ahí emocionados, despidiéndose de nosotros, nos despedimos además de la mayoría de los vigilantes, que tuvieron un brillante comportamiento con nosotros, sin ninguna clase de queja contra ellos.  Todos nos deseaban suerte y éxito para cualquier  labor que desempeñáramos una vez fuera de este recinto.  Y acompañados de nuestras madres nos fuimos a a casa después de una larga y agitada ausencia.  Mi pueblo lo veía extraño raro, cambiado, su gente me parecían apenadas, tristes.   Me vino de pronto a la memoria la historia “para mi” frase que dijera mi ex amigo en el momento que iniciaba un viaje del cual no regresaría desgraciadamente sin vida: “Mira por última vez tu pueblo”; acaso el presentía lo que pasaría, eso lo dijo dirigiéndose a mi, posiblemente fue una macabra broma que se volvió contra el.  Ya nadie más lo vería con vida.  Adiós querido y recordado amigo, hasta nunca más.
De nuestro grupo solo tres nos encontramos libres todavía, el resto cumple condena, algunos se han marchado a otros países, otros esperan el momento de hacerlo y uno que como sabemos no regresara jamás.

FIN

sábado, 7 de septiembre de 2013

Declaración del Movimiento Ciudadano Asamblea de Dichato por visita de Mathei




Frente a la visita de  la Candidata presidencial Evelyn Mathei a Dichato, y la puesta en escenas de carabineros de Chile, que desplazaron todo un contingente, un carro laza agua y un zorrillo a nuestro pueblo, el Movimiento Ciudadano Asamblea de Dichato informa:

No es ni por mucho importante su visita, ni pensamos funarla, hemos visto durante su campaña que es capaz de funarse sola, con eso nos basta y nos sobra, osea hay que dejarla que hable, podemos estar tranquilos, ademas tenemos cosas importantes que hacer.

MCAD

viernes, 6 de septiembre de 2013

Marcha intecomunal contra el gasoducto y termoeléctrica del Proyecto Octopus (02/09/13, VIDEO)

Publicado por Bulnes Sin Termoelectrica



Publicado el 06/09/2013

Una masiva marcha convocó a las comunas de Tomé, Penco-Lirquén, Talcahuano y Bulnes en rechazo al Proyecto Octopus (terminal marítimo, gasoducto y termoeléctrica). Sin embargo, la protesta fue transversal al Gran Concepción llegando pescadores artesanales de otras comunas, estudiantes y otras organizaciones que ven al megaproyecto como una amenaza regional.

Llamó la atención la nula presencia de autoridades luego que todo el borde costero y parlamentarios manifestaran públicamente su rechazo. Sin embargo, la principal preocupación de las comunidades ya está satisfecha, que es la organización y movilización, únicos medios de frenar a las empresas contaminantes, lo que se materializará en la coordinadora intercomunal que se pretende constituir el 6 de octubre y que desde ya se convoca a todos los colectivos e individualidades que sientan esta misma causa que es la defensa del mar, la tierra y la vida de la VIII región.


Más Información:

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